Domingo, Mayo 20, 2012
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Cómo mantener la mente activa?

 

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Se sabe que lo que no se usa ni se trabaja, se termina atrofiando. Esto pasa con el cuerpo, pero también con la mente. Sobre todo, cuando nos acostumbramos a poner en marcha sólo algunas facultades, y el potencial de las que no se desarrollan pierde vigor. Al mismo tiempo, hoy más que nunca, nos enfrentamos a la situación inversa. De tanto exigir a la cabeza que recuerde, resuelva, soporte, desafíe y conecte simultáneamente varias actividades, se agota por estrés.

Sin pretender que uno haga de todo con suma destreza, el entrenamiento intelectual es beneficioso para mantener la mente ágil a la hora de enfrentar tareas cotidianas a lo largo de la vida. Esto implica la capacidad de recordar lo que se le iba a decir al compañero de trabajo; utilizar el camino más directo para llegar a Villa Allende; sacar una cuenta tan rápido como la calculadora o resolver un problema cotidiano sin dar muchas vueltas.

Para eso, es necesario preservar la reserva cognitiva e intelectual, que se compone de lo que cada uno acumula en su vida mediante la adquisición de conocimientos culturales, estudios académicos, participación en actividades intelectuales y de esparcimiento (lectura, escritura, aprendizaje de idiomas, juegos de mesa o pasatiempos).

"Parece ser que las personas con mayor capacidad intelectual natural y adquirida presentan los síntomas de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, más tarde que otras con menor capacidad cognitiva", señala Federico Buonanotte, profesor de la Cátedra de Neurología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC.

Por otro lado, se trata de optimizar el procesamiento de la información, utilizando las redes neuronales de manera eficaz para manejar requerimientos funcionales, emocionales y cognitivos.

En este sentido, una de las medidas que proporciona mayor energía mental es la actividad física. "Distintos estudios en seres humanos muestran que una hora de actividad aeróbica, tres veces por semana, mejora el rendimiento cognitivo, la atención auditiva, la velocidad de procesamiento de la información y la atención visual", apunta el neurólogo.

El profesional agrega que "también mejora el control ejecutivo en actividades como planeamiento de acciones, memoria de trabajo y tareas múltiples".

 

 Estímulos placenteros

Otras actividades como jugar al ajedrez, resolver crucigramas o cultivar la lectura promueven la reserva cognitiva. Pero la condición es que uno goce de lo que haga. "Hay estudios que demuestran que de nada sirve llenar crucigramas como una disciplina autoimpuesta. Si no logramos disfrutar, es preferible escoger otro tipo de actividad", señala Natacha Brochero, neuróloga del Hospital Privado.

Asimismo, la reserva cognitiva se fortalece en la medida en que uno se rodee de un entorno motivador y estimulante. Con lo cual, hay que tratar de evitar o dejar pasar todo lo que emita malas ondas. Si esto no es posible el día completo, al menos que ocupe un tiempo acotado y después, a otra cosa. Por otra parte, hoy se sabe que el cerebro tiene capacidad para cambiar a lo largo de la vida. Esto quiere decir que ya no vale decir: "eso no lo sé", "no lo aprendí cuando era chico, así que ya fue". Se trata, entonces, de indagar en nuevas relaciones, de cantar a voz en cuello, de aprender un idioma o de adquirir esa habilidad que siempre se deja pendiente. El sistema nervioso tiene plasticidad. No seremos expertos en todo, pero con buenos estímulos, nuestra mente siempre irá por más.

 

 Buenos hábitos

Si bien la capacidad mental puede alterarse por problemas de salud y factores ambientales, hoy rige el concepto de que "ante más reserva cognitiva, necesitamos más enfermedad para afectar su funcionamiento", remarca Buonanotte. Así, las pautas básicas para mejorar el desarrollo de neuronas y su conexión (sinapsis), consisten en mantener a raya los factores de riesgo como: hipertensión, colesterol malo y triglicéridos, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, aislamiento, sobrepeso y trastornos del sueño. Pero también cuidado con el uso de psicofármacos, ya que "además de tranquilizar pueden disminuir la memoria y la atención y favorecer la fatiga al día siguiente", recomienda el especialista. Por nosotros, por los que nos rodean y por los que vendrán, es bueno tener en cuenta que el proceso de desarrollo neuronal, incluso antes de nacer, está influenciado por condiciones ambientales, como la nutrición, el cuidado, el afecto y la estimulación individual que recibe cada uno. Entonces, a pensar mejor.

 

 Entrenamiento intelectual

Algunos consejos para mantener y lograr mayor agilidad mental:

- Dormír entre 6 y 8 horas. Para eso, lo mejor es mantenerse activo durante el día para conciliar el sueño con facilidad.

- Muévete. La actividad física mejora la memoria, retarda algunos efectos del envejecimiento sobre el cerebro y ayuda a combatir la depresión.

- Pon orden. No malgastes la memoria para recordar dónde dejaste las llaves u otras cosas por el estilo. Instituí una rutina eficiente, ubicando cada cosa en su lugar.

- Toma papel y lápiz: ahorra el esfuerzo de memorización y anota compromisos, compras a realizar, aniversarios importantes y agenda lo que no es habitual.

-Interésate por la lectura, la música, el cine o juegos de mesa.

- Aprende un nuevo idioma, pero en cuatro años, no en cuatro semanas. El conocimiento que se adquiere con el estudio constante a largo plazo permanece durante mucho más tiempo que el que se adquiere a corto plazo.

- Llena tu vida con experiencias ricas y novedosas de todo tipo. Las tareas rutinarias, aburridas o repetitivas no ayudan.

- Completa crucigramas. Esto mejora el vocabulario y ejercita las conexiones cerebrales.

- Concéntrate y metete de lleno en lo que hagas, sin pensar en dos cosas a la vez.

-Evita problemas y preocupaciones que puedan desviar tu atención.

- Controla la ansiedad y el atolondramiento. Practicar técnicas de relajación, son muy útiles para esto.

- Siempre podemos cuidar la reserva cognitiva si mantenemos una buena salud general y evitamos todos los factores de riesgo que pueden impactar en forma silenciosa. Se trata de hipertensión, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, aislamiento social, sobrepeso, alteraciones del sueño, cambios de ánimo y efectos adversos de los medicamentos. El control de estos factores es responsabilidad de cada uno y, por supuesto, cuando es necesario, interviene también el médico.

-Además, está claro que la actividad física, el fortalecimiento de relaciones sociales, las actividades intelectualmente estimulantes, más años de estudio y dieta con bajo impacto cardiovascular pueden fortalecer la reserva cognitiva.

 

Josefina Edelstein

La Voz del Interior

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