Martes, Febrero 07, 2012
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La importancia de controlar el nivel de glucosa

Aquí, siete razones para detectar y tratar a tiempo una de las enfermedades de mayor crecimiento en los últimos años.

Marcelo Rodríguez

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 La diabetes tipo 2, es decir, no la que se presenta desde la más temprana edad y que requiere el tratamiento con insulina desde niño, sino la que las personas con cierta predisposición genética adquieren fogoneados por factores de riesgo como la obesidad, el sedentarismo o el tabaquismo, es una de las enfermedades crónicas que más preocupan en todo el mundo por su prevalencia, que alcanza entre siete y ocho por ciento de la población. Constituye alrededor de 90 por ciento de los casos totales de diabetes.
Un estudio realizado en el Reino Unido determinó que 50 por ciento de las personas con diagnóstico reciente de diabetes ya había padecido alguna complicación cardiovascular, renal u oftalmológica que podrían haberse evitado mediante un control de glucosa a tiempo.

 Los siguientes son datos que no deben dejar de tener en cuenta quienes se resistan al control médico de la glucosa.


Se internan por un infarto y se van con un diagnóstico. "Entre 15 y 20 por ciento de las personas hospitalizadas por infarto de miocardio salen dadas de alta con un diagnóstico de diabetes", explica el presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes, José Costa Gil, quien agrega que "hay que discriminar a los pacientes con hiperglucemia por estrés: el infarto es una situación que de por sí puede producir un aumento del azúcar en la sangre, que no necesariamente implica diabetes". Lo importante, en todo caso, es que muchas personas con diabetes no se enteran, sino hasta sufrir una complicación que pone en riesgo su vida, en el mejor de los casos.

Obesidad y sedentarismo incrementan el riesgo. La diabetes es una de las enfermedades con más entidad dentro del grupo de los "asesinos silenciosos" (silent killers), junto con la hipertensión arterial o la insuficiencia renal crónica, relacionadas con factores asociados al modo de vida. El consumo excesivo de grasas saturadas y la falta de ejercicio, con la obesidad como consecuencia más visible, predisponen a la diabetes tipo 2. A quien todo esto le resulte familiar no debe dejar de tener controlado su nivel de glucosa. En cuanto al cigarrillo, señala Costa Gil, no tiene antecedentes específicos como causa de diabetes, pero sí es sabido cuánto contribuye a empeorar consecuencias, como los problemas cardiovasculares.

Un importante factor de riesgo de insuficiencia renal. Entre las personas con diabetes e hipertensión arterial está el 90 por ciento de las personas con insuficiencia renal crónica, una "enfermedad silenciosa" que, sin embargo, en sus etapas avanzadas, se vuelve cruel y lleva al paciente a la necesidad de mantenerse con un tratamiento de sustitución de la función renal por hemodiálisis para poder sobrevivir, o al trasplante de riñón. En la Argentina hay unas 24 mil personas en esta instancia avanzada de enfermedad renal. La diabetes es, por lo tanto, uno de los dos factores de riesgo más importantes que predisponen a padecerla.

El diagnóstico no implica ser insulinodependiente. Para quienes no conocen de cerca de la diabetes tipo 2 -aunque pueden estar padeciéndola-, la imagen de esta enfermedad puede quedar asociada a la idea de tener que aplicarse insulina, y ese temor puede transformarse en un "cuco" a la hora de los chequeos, que siempre se postergan. Pero eso no es así, ya que la gran mayoría de las personas con diabetes tipo 2 no son insulinodependientes, y la base de los tratamientos son los hipoglucemiantes orales y una nueva serie de medicamentos denominados miméticos de incretina e inhibidores de DPP4. "De todas maneras -aclara Costa Gil-, el uso de insulina no debería producir ningún temor". Ni siquiera por el pinchazo: los anglosajones llaman a esta fobia a la aguja ouch factor (aludiendo a la exclamación "ouch" por el pinchazo), pero "con las agujas actuales el pinchazo ni se siente".

Puede producir un daño en la retina. El proceso de deterioro de la retina o fondo del ojo suele comenzar -no en todas las personas con diabetes, cabe aclarar- a los cinco años de padecer diabetes, y 20 años después, más de 50 por ciento de las personas con diabetes tienen la visión afectada, explica Mario Saravia, jefe de Oftalmología del Hospital Universitario Austral. El edema macular es un tipo de lesión que afecta aproximadamente a 10 por ciento de los diabéticos (de tipo 1 y 2): afecta principalmente la lectura. Pero lo más frecuente es la exudación de las paredes arteriales de la retina, que obstruye la irrigación y afecta a la visión. Si empeora, crecen allí nuevos vasos sanguíneos frágiles y deformes, y su ruptura genera cicatrices fibrosas, cuyas tensiones pueden producir un daño irreparable. Las graves consecuencias de todo este proceso son evitables en 95 por ciento de los casos mediante láser, asegura Saravia. Sin embargo, por falta del control oftalmológico anual, la diabetes sigue siendo la principal causa de ceguera.

Es una causa importante de amputación. Mal controlada, la diabetes avanzada puede producir una pérdida de sensibilidad, cuyo mayor peligro se localiza en los pies. Porque esta desensibilización hace que las lastimaduras en la planta del pie no se sientan y puedan avanzar peligrosamente. "La persona diabética debe revisarse los pies cuidadosamente todos los días", recomienda el diabetólogo, para evitar ulceraciones e infecciones que, de no ser advertidas a tiempo, pueden llevar a la temida lesión perforante plantar, que en los peores casos se convierte en la principal causa no traumática (o sea, fuera de los accidentes) de amputación de miembros inferiores.

La edad de aparición es cada vez menor. En el área de Nutrición y Diabetes del Hospital Durand, de Buenos Aires, la pediatra Valeria Hirschler reconoce que, si bien no hay datos concretos de que sea más frecuente la diabetes adquirida en los chicos argentinos, sí es muy claro el aumento de los principales factores de riesgo: la obesidad y el sobrepeso. Y esto ya está haciendo, sí, que en las personas con predisposición la diabetes aparezca en edades cada vez más tempranas. En los niños la diabetes se manifiesta más comúnmente en principio como una crisis aguda (cetoacidosis diabética). Si bien no habría motivos para hacer un examen de glucosa a todos los niños como una cuestión de rutina médica, aclara, estudios realizados hace dos años por un equipo del que Hirschler formó parte verificaron "que tres de cada 20 chicos tienen problemas de obesidad y sobrepeso, y el Ministerio de Salud acaba de advertir que en la provincia de Buenos Aires, un tercio de los chicos tiene ese tipo de problemas".

Medio millón
Si la prevalencia de diabetes tipo 2 está entre siete y ocho por ciento, como acostumbra en el mundo desarrollado, entonces habría en la Argentina más de medio millón de personas con esta enfermedad que no ha sido diagnosticada. El diagnóstico se realiza sólo con una medición del nivel de glucosa en la sangre.

 

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