Instituto Suizo de Educación a Distancia Parásitos presentes en los perros pueden provocar la pérdida de la visión en los humanos. Lo que hay que saber.
Carolina Stegman
Especial
Está claro que para quienes tienen mascotas su cuidado de es lo más importante. No obstante, muchas veces, la necesidad de desparasitarlo pasa inadvertida y se cree que esto sólo es necesario cuando el animal es cachorro.
Se convive a diario con agentes infecciosos, bacterias, microbios y también parásitos. El toxocara canis es uno de ellos, y de los más peligrosos, ya que cuando ingresa al organismo humano como huésped accidental puede llegar a provocar daños muy severos tanto a nivel pulmonar, del hígado y también del ojo, donde llega a través del torrente sanguíneo para instalarse y construir una suerte de "nido". Se estima que el 30 por ciento de la población estuvo en contacto con este parásito en algún momento de su vida.
Para la mayoría, habrá pasado sin dejar un daño significativo, pero lo cierto es que cuando ataca, los efectos pueden ser devastadores.
Se calcula que un perro con toxocarosis libera en su materia fecal entre 20 mil y 200 mil huevos de parásitos al día, lo cual se traduce en un enorme potencial de contaminación presentes en las plazas y en las veredas cuando quienes tienen una mascota no recogen las deposiciones, y también en el hogar.
"El parásito ingresa al organismo y sigue la ruta por este a través del torrente sanguíneo. Las lesiones que puede generar son gravísimas y no tienen tratamiento. Si llega hasta el ojo lo destruye, pero a su vez puede dejar daños severos tanto en el pulmón como en el hígado. La gente tiene que saber que una vez que el parásito atacó el ojo lo más probable es que éste deba ser extraído. El paciente pierde visión pero además experimenta un gran dolor", advierte la vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil, Viviana Abudi.

Según explica la especialista, cuando se detecta la toxocariasis en el cuerpo a través de una análisis de sangre se pueden dar antiparasitarios. Lo que ocurre es que estas sustancias no llegan hasta el ojo. Pero sí se puede evitar que en un rebrote de la enfermedad esta impacte si no lo hizo hasta ese momento.
Por otra parte, una vez que el parásito entró no hay forma de detectar que no haya quedado alguno vivo en el cuerpo, con lo cual ese chico tendrá que hacerse controles de por vida.
El peligro no está sólo en los areneros contaminados con heces de los animales. Quienes tienen una mascota y juegan con ellas están expuestos también, ya que la saliva de los animales, al lamerse la cola luego de defecar, arrastra los huevos del toxocara.
"La saliva del animal contagia también, de 100 perros, 80 están con parásitos. En las plazas hacen caca en los areneros y allí contagian pero en la casa también se puede tener la presencia del toxocara si no se desparasita al animal. Recibimos hasta 40 casos por año en el hospital, de estos más de la mitad llegan a la ceguera y a la pérdida del ojo. Es rarísimo que el ojo se salve y quede algo de visión. Lo que pasa es que se genera un desprendimiento de retina, hemorragia, presión ocular, se convierte en un ojo ciego y doloroso. Se puede hacer alguna cirugía, en casos puntuales para conservar un porcentaje de visión y en los casos en que el parásito anide por fuera de la retina. Pero lo cierto es que en la mayoría de los casos no hay nada que se pueda hacer", asegura Abudi.
El toxocara siempre ataca un solo ojo. Existe un único caso en la literatura en donde el compromiso haya sido bilateral.
Según indica la oftalmóloga, el promedio de edad de los chicos asistidos en el Garrahan por toxocara es de entre 8 y 12 años.
Cuando el parásito ingresa al cuerpo se queda un tiempo causando daño en diversos órganos, pero lo más grave ocurre cuando el parásito muere, debido a la toxina que libera. "En algún momento se quiso sacar el granuloma que se forma en la retina, producto de la anidación del parásito, con láser localizado, pero no se pudo porque al matarlo se observó que era cuando más daño se provocaba", señala la especialista.
Para la experta, no sólo tendría que haber multas para las personas que pasean al perro por la calle y no levantan su deposición, sino que, además, habría que concientizar a la población sobre el peligro que implica no desparasitar a los animales. "No se puede mostrar por televisión a una persona besándose con un cachorro, esto es un mal mensaje. Allí, en la saliva también puede haber huevos del parásito, porque el perro se lame la cola", sostiene.
"Lo que tiene que quedar en claro en la población es que la única forma de prevenir la enfermedad es desparasitando a los perros, porque una vez que el parásito ingresa al cuerpo y se aloja en el ojo éste está perdido, se experimenta dolor, pérdida de visión y se llega incluso la mayoría de las veces a la extirpación del mismo. Es una enfermedad absolutamente prevenible con una medida sencilla", recomienda Abudi.