Instituto Suizo de Educación a Distancia El término hidatidosis es utilizado para describir la zoonosis producida por quistes hidatídicos, metacestodo de las especies del género Echinococcus que parasita el intestino del perro.
La hidatidosis es una ciclozoonosis de distribución mundial, relacionada con la ganadería en régimen extensivo o con infraestructuras sanitarias deficientes, asociadas generalmente a bajos niveles socioeconómicos y a la ausencia de educación sanitaria.
Alcanza una alta incidencia en países como Argentina, Uruguay, Chile, Australia, Nueva Zelanda, y en Europa, fundamentalmente en Grecia, Italia, Portugal y España.
La hidatidosis tiene un gran interés sanitario, social y económico.
En la especie humana, con una media nacional de 1,31 casos/100.000 habitantes. La importancia en la salud pública está relacionada no sólo con el elevado índice de mortalidad humana, sino también con las pérdidas por rendimiento laboral, gastos de hospitalización, intervenciones e incapacidades. Los costes estimados en España alcanzan la cifra de dos mil seiscientos millones de pesetas y, desde el año 1982, está incluída en el grupo de enfermedades de declaración obligatoria.
El parásito responsable puede ser del tipo:
a. Echinococcus granulosus es un cestodo pequeño de 2-11 x 0,6 mm. de longitud. En el extremo anterior tiene un escólex con un rostelo evaginable y una doble corona de ganchos. El escólex se continúa en un cuello corto al que se unen 3 ó 4 proglotis, de los cuales el primero es inmaduro y el último grávido está cargado de huevos. Para el Echinococcus granulosus los huéspedes definitivos (son aquellos donde se hospeda el parásito adulto) son los perros domésticos y algunos cánidos silvestres y vive en el intestino delgado, mide de 3 a 6 mm de longitud, es un parásito "chato" (tenia) y su cuerpo tiene tres segmentos y en el último tiene varios cientos de huevos que se desintegra en el medio ambiente cuando es eliminado con las heces del perro. Cada huevo contiene un embrión que debe ser ingerido por un huésped intermediario (es aquél donde se desarrolla la forma juvenil del parásito) y son ovinos, caprinos, bovinos, cerdos, equinos, camélidos (asiáticos y americanos), cérvidos y el hombre. El embrión se libera en el intestino delgado de los huéspedes intermediarios, atraviesa la pared intestinal y es llevado por la corriente sanguínea a varios órganos, donde se desarrolla el estadío larval, hidátide o quiste hidatídico. La localización más frecuente de estos quistes se halla en el hígado y pulmones, pero en ocasiones puede ubicarse en otros órganos (huesos, riñón, cerebro, etc.). El interior del quiste está lleno de líquido donde flotan unas vesículas prolígeras (que son el elemento infestante) que se las llama "arenilla hidatídica". El ciclo se completa cuando el perro u otro cánido ingiere vísceras con quistes hidatídicos que contienen quistes fértiles de un ovino o de otro huésped intermediario.
b. Echinococcus multilocularis es más pequeño (1,2-4,5 mm) aunque morfológicamente es muy similar. Su distribución se halla circunscrita a un área endémica que incluye Alemania del sur, zona este de Francia, parte de Suiza, Austria, la antigua Unión Soviética, zona norte de EEUU y Canadá. Los vermes adultos parasitan al zorro, coyote, gato y menos frecuentemente al lobo y perro. Los hospedadores intermediarios están representados por los roedores y hombre, en los que se desarrolla en el hígado un quiste multivesicular o alveolar que presenta un crecimiento infiltrativo.
c. E. oligarthrus y E. vogeli que están presentes en Centroamérica. En la primera especie son hospedadores definitivos, aparte del puma, los félidos salvajes como el jaguar o los felinos ocelotes. En el tejido conjuntivo subcutáneo de diversos roedores se desarrolla la fase larvaria (quiste poliquístico). E. vogeli parasita a los cánidos, mientras que los roedores y el hombre son los hospedadores intermediarios en los que se desarrolla en el hígado un quiste hidatídico de tipo poliquístico.
Epidemiología
En el hombre las tasas de contagio más altas se registran en lugares ganaderos, principalmente en los de cría de ovinos. En esencia se trata de una infestación del medio rural, aunque también ocurren casos en áreas urbanas. Muchos quistes son asintomáticos durante toda la vida, pero en otros casos el quiste puede alcanzar un tamaño muy grande y contener varios litros de líquido, el gran peligro, a veces con riesgo de muerte, son las roturas de los quistes que pueden provocar una reacción alérgica (shock anafiláctico), también existe una diseminación del quiste con la formación de nuevos y numerosos quistes hidatídicos. La principal sintomatología está dada por la presión que ejerce sobre los órganos afectados a medida que aumenta de tamaño.
El contagio en el hombre sucede cuando el perro se lame el ano y existen huevos en el mismo, que mediante la lengua disemina por todo su cuerpo, el hombre puede contaminarse las manos al tocar el animal. El contacto cercano con el animal y las prácticas deficientes de higiene personal son factores importantes en el contagio del perro al hombre. Otra fuente de infección importante pueden ser las verduras y el agua contaminadas con huevos del parásito.
Aunque la hidatidosis suele ser una enfermedad que afecta a la población rural, ocurren casos urbanos con frecuencia de la enfermedad cuando los perros son alimentados mediante vísceras crudas contaminadas con huevos del parásito.
La difusión y el mantenimiento de la hidatidosis se realiza con la intervención de animales domésticos o silvestres, aparte de otros factores de tipo sociológico relacionados con determinadas prácticas zootécnicas, de forma que la tasa de infección es más elevada cuando se practica el pastoreo trashumante, lo cual supone un estrecho contacto perro/oveja. Intervienen, asimismo, otros factores de tipo social que limitan la puesta en práctica de medidas de control, aparte de otras condiciones intrínsecas del propio parásito, tales como su intenso potencial biótico, la supervivencia de los vermes adultos o la alta resistencia de los huevos.
El ciclo de E. granulosus se mantiene entre depredadores silvestres como el lobo y en algunos países el zorro. En el ciclo doméstico intervienen fundamentalmente el perro y el ganado ovino. Las especies del género Echinococcus tienen un ciclo biológico indirecto con participación de hospedadores definitivos e intermediarios. Los hospedadores definitivos se infectan al ingerir los quistes hidatídicos que contienen protoescólex viables. Las vesículas se liberan mediante la masticación y posteriormente se ven sometidas a la acción de la pepsina en el estómago. La naturaleza exacta de los estímulos que inducen a la evaginación no se conoce, aunque podría ser debida a variaciones de temperatura y de presión osmótica, así como a la agitación. La evaginación completa de los protoescólex puede durar 3 días. A continuación, éstos se fijan al epitelio intestinal mediante las ventosas y los ganchos para evitar su desalojo y se desarrollan hasta llegar a vermes adultos.

El desarrollo hasta adulto comprende la diferenciación germinal y somática, con formación de proglotis y la maduración de éstos. Una vez formado, el proglotis grávido se desprende del estróbilo y con las heces sale al exterior. A los 30 días p.i. comienza la producción de huevos. Cada cestodo produce diariamente 34-58 huevos y la mayor parte de éstos se eliminan en el intestino antes de que los proglotis grávidos salgan al exterior. Los vermes adultos sobreviven en el intestino entre 6 y 24 meses.

Estructura del huevo de Echinococcus
Los huevos al ser eliminados con las heces están embrionados, tienen forma esférica o elíptica y tienen la capa principal, el embrióforo, que está constituida por 54 células que proporcionan protección física, ya que la capa vitelina se desprende del huevo antes de ser liberado. 
Cuando un hospedador intermediario ingiere los huevos, se produce la disolución de la cubierta del embrióforo en el estómago e intestino, para lo cual requiere la acción de enzimas proteolíticas y posteriormente se produce la activación de la oncosfera y liberación de su membrana. Las oncosferas evaginan sus tres pares de ganchos y mediante las glándulas de penetración y los movimientos rítmicos del cuerpo penetran en las criptas de las vellosidades del yeyuno e íleon superior hasta alcanzar un pequeño vaso hemático o linfático desde donde llegan pasivamente a diversos órganos.
Una vez que las oncosferas alcanzan su lugar de elección, pueden ser destruídas por la reacción celular ó iniciar su evolución vesicular para transformarse en un quiste hidatídico. La mayor parte de estas oncosferas quedan retenidas en el hígado, otras pasan al pulmón, algunas se localizan en riñón, bazo, tejido muscular, cerebro, huesos, etc. La localización parece estar relacionada con algunas características anatómicas y fisiológicas del hospedador, así como la especie y cepa del parásito.
Ciclo evolutivo de Echinococcus granulosus
El metacestodo de E. granulosus es unilocular y de forma subesférica. Crece expansivamente por alargamiento concéntrico (1-5 cm/ año). Por el contrario, el metacestodo o quiste hidatídico de E. multilocularis es multivesicular, de estructura infiltrante. La masa larvaria contiene una matriz semisólida y la proliferación es endógena y exógena.
Los quistes hidatídicos están constituidos por tres membranas: la más interna o germinal; la intermedia, que se denomina membrana laminada, es pluriestratificada, procede de la germinal y protege al quiste de la reacción inmunológica del hospedador. La más externa es la membrana adventicia, de naturaleza fibrosa y está constituída por tres capas.
Estructura del quiste hidatídico de E. granulosus
En el interior del quiste, a partir del quinto mes, se forman, mediante proliferación asexual de la capa germinal, las vesículas prolígeras. Inicialmente son como pequeñas masas nucleares o yemas que proliferan hacia el interior de la cavidad, crecen, se vacuolizan y quedan unidas a la capa germinal por un pequeño pedúnculo. En su interior tiene lugar un proceso asexual de gemación que se repite y da lugar a la formación de miles de protoescólex que persisten durante un tiempo variable dependiendo fundamentalmente del hospedador.
Los quistes que no contienen protoescólex reciben el nombre de acefaloquistes o estériles, mientras que los quistes fértiles y viables tienen protoescólex vivos en o sobre la membrana prolígera y también en el líquido hidatídico, denominados arenilla hidatídica. Algunos quistes contienen numerosas vesículas hijas exógenas o externas que parecen formarse en la zona perinuclear y son transportadas de forma continua hacia la periferia.
Patogenia y clínica
El desarrollo de la fase larvaria, tanto en el hombre como en los animales da lugar a una respuesta humoral y a una reacción celular. La membrana germinativa juega un importante papel regulando el paso de macromoléculas y el desarrollo del quiste produce una baja estimulación antigénica. Las sustancias liberadas en el interior del quiste pueden sensibilizar el organismo, ocasionando prurito, urticaria, edema pulmonar, etc. La hidatidosis en los animales generalmente es asintomática o los síntomas son inespecíficos, aunque se produce un importante descenso de las producciones.
Prevención
La ejecución de un programa de control y prevención debe estar basado fundamentalmente en la educación sanitaria, previniendo la infección de los perros y reduciendo la biomasa parasitaria de éstos, con el fin de evitar el mantenimiento de la infección.
En España, desde el año 1990 se vienen desarrollando programas de control y prevención en varias comunidades (Navarra, la Rioja, Aragón, Castilla-León, Extremadura y Castila-La Mancha), basados en la eliminación de perros vagabundos, reducción de la biomasa parasitaria en los hospedadores definitivos mediante la administración de antihelmínticos eficaces (praziquante), prevención de la infección de los perros mediante el control de las vísceras en mataderos y carnicerías y el decomiso y destrucción de las parasitadas por quistes hidatídicos (en fosas sépticas, vertederos, etc) y en la educación sanitaria, ya que constituye uno de los pilares fundamentales en el control y prevención de la hidatidosis. La evaluación de estos programas en el ganado ovino sacrificado en el matadero indica que la prevalencia de infección ha descendido notablemente.
Como medidas de control debe tratarse de interrumpir el ciclo de transmisión en su punto más vulnerable, es decir del huésped intermediario al huésped definitivo. En teoría, esta medida sería muy sencilla y consistiría simplemente, en evitar el acceso de los perros a las vísceras de ganado infestado. Sin embargo tal medida implica un alto grado de conciencia y de responsabilidad en los pobladores rurales, difícil de alcanzar en las condiciones socioeconómicas de los países en desarrollo.
Medidas preventivas:
• No alimentar a los perros con vísceras ("achuras") crudas.
• Desparasite a su perro, cada 45 días. Después de desparasitar a su perro destruya sus heces durante los 3 días siguientes al tratamiento. Se pueden quemar y enterrar. Tras la desparasitación, si su perro esta parasitado elimina las tenias que tiene en el intestino, expulsándolos con las heces.
• Evite que su perro coma vísceras crudas.
• Hacer análisis de materia fecal en forma periódica.
• Pasear al perro con collar y correa, para que no vagabundee.
• Lavar muy bien los vegetales que son ingeridos crudos.
• Evitar que los niños se lleven tierra o arena a la boca.
• Lavarse bien las manos después de tocar el perro.
• Evitar que los niños sean lamidos en la boca por el perro.
• Medidas rigurosas de higiene y cuidados.
Si usted es cuidadoso la posibilidad de infestación es prácticamente muy baja, y tanto adultos como niños podrán disfrutar de su mascota con menores riesgos.
DESPARASITE A SU PERRO!

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